Jesús “Chúo” Torrealba: “Dirigencia no ha sabido articular una alternativa”

domingo, 22 de julio de 2018 01:28 pm

Panorama

El  exsecretario de la Mesa Unidad Democrática (MUD), Jesús “Chúo” Torrealba, emplazó a la oposición a declinar sus agendas personales, “dejar de darse la mano, y tomarse fotos”, para evitar caer en los mismos errores políticos partidistas de  20 años, y activar una hoja de ruta.

Estimó que si las contradicciones siguen dentro de la dirigencia los dejará sin alternativa para llegar al poder. Recalcó que “los errores de la oposición no nos cuestan votos sino puestos”.

—En las últimos días Henrique Capriles y Henri Falcón llamaron a una articulación de la unidad, incluso se reunieron con AD y UNT, ¿qué lectura la da usted a esa iniciativa?

—Me parece un gesto positivo más no suficiente, porque deja ver un espacio de diálogo en las fuerzas políticas opositoras. Hemos visto en apenas meses mientras el país se cae a pedazos, distintos tipos de alianzas dentro de la misma oposición contra la misma oposición, lo que digo en esta hora dramática que vivimos los venezolanos es, ¿se van a dar la mano? qué bueno, ¿van a redactar un documento y lo van a presentar al país?, extraordinario, pero la sociedad necesita que eso tenga garantes.

Es el momento de construir una estrategia que trascienda de lo funcional a lo sustantivo, para que haya una resurrección en la alianza.

—¿Y esa estrategia podría evaluarse dentro de la misma MUD, o hay que construir otra organización?

—Es demasiado claro que nuestras actuales direcciones políticas no tienen la entidad suficiente para, por sí mismas, construir una estrategia ganadora, no se trata de que sean malas, ambiciosas y egoístas, se trata de un tema de capacidad política, de la ausencia de pensamiento profundo, de conocimiento real del país, y de estatura de estadista.

Y quien puede definir la estrategia ganadora es la sociedad venezolana, que sepa para donde va, con una hoja de ruta y dirección colectiva, de la cual el factor político partidista es importante, lo que estamos enfrentando los venezolanos no es un partido político,  ni un liderazgo carismático, es una variante delictual del petroestado (…).

—¿Hay líderes políticos con capacidades para enfrentar esos complejos retos del país?

— Creo que hay líderes políticos que tienen la obligación, porque es su oficio y su vocación, más allá de la consideración de saber si tienen o no capacidades, tienen la obligación de ponerse de acuerdo y de contribuir al diseño de esa estrategia común (…) El primer deber patriótico es ponerse de acuerdo, no para sustituir a la sociedad sino para convocarla y diseñar un mecanismo en el cual el liderazgo político partidista y social pueda actuar en pie de igualdad.

—¿Cree que haya esa intención?

— No sé, en primer lugar se tiene que saludar como positivo aquello que es como positivo, desde la postura absurda de Henrique Capriles, cuando dijo que no se sentaba más nunca en la mesa con Ramos Allup, a esta postura de “tenemos que unirnos”.

A mí me parece que es loable y hay que saludarlo. Ahora, ¿de qué manera podemos tener garantías de que pasado mañana Capriles nuevamente no empiece a desacreditar a sus compañeros de lucha?, así como hoy hay que felicitar este gesto, la sociedad venezolana tiene que tomar las medidas para evitar que esas cosas vuelvan a ocurrir, porque en este momento los errores de la dirección política no nos cuestan votos sino puestos, y la vida de los niños que mueren por falta de alimentos, la de ancianos por medicinas, esto que está ocurriendo hoy es culpa del Gobierno, pero es responsabilidad de la dirigencia opositora por no haber sabido articular una alternativa creíble (…).

—Hay quienes llaman a paro, otros a salidas violentas y los que piden unidad, ¿cómo ve eso?

— Un paro es una forma de lucha, al igual que una huelga, el problema es para dónde va  eso (…) ¿quién tiene claro que es lo que va a pasar después?, ¿cuál es la propuesta que se le ha hecho al país después de eso?, esa es la política económica, social, es el equipo que va a llevar la conducción de esto, y nada de eso se ha dicho; actuar de esa manera es faltarle el respeto a la historia y al dolor real del pueblo (…) hoy los pensionados han salido a protestar en toda Venezuela. El tema no está en decidir un paro, el tema es de qué estrategia forma parte ese paro.

—¿Puede la oposición volver a retomar la confianza de los electores?

— Perfectamente es posible, por varias y muy buenas razones. Una es que tiene la responsabilidad de articular una alternativa, pero el Gobierno tiene la culpa del desastre que está ocurriendo. Puede lograr no solamente la votación sino la confianza y el respeto, pero para ello es necesario que tengan una conducta sostenida en el tiempo que revele madurez, consistencia, y más amor al país que el amor por sus respectivas agendas personales.

Si logran mantener eso por más de tres meses, esa es otra cosa, que dicen algo hoy y después dicen todo lo contario, los que hoy dicen que la unidad es muy importante son los mismos que acabaron con la MUD, entonces claro que pueden recuperar el respeto por parte de la ciudadanía, pero eso tienen que merecerlo.

—¿La oposición debe participar en las elecciones de concejales municipales?

— Es un tema, depende de cuál es el diseño estratégico que tienen para llegar al poder y mantenerse. Tendría que desarrollarse todo un dispositivo por parte de la sociedad democrática para lograr que en esas elecciones participen todas las fuerzas.

El Gobierno está en la construcción de un ecosistema de partidos donde ellos puedan seguir ejerciendo su rol hegemónico, y eso no puede ser aceptado por la oposición política, pero para que eso sea rechazado se tiene que poner de acuerdo con ella misma, y estar de acuerdo sobre cuál es el papel del voto en el conjunto de lucha.

En conversaciones con Ramón Guillermo Aveledo hemos coincidido que esto es una lucha en la calle, hay que votar. La lucha es una sola pero los tableros son numerosos y en todos hay que actuar con la misma estrategia, y lograr que todos los partidos participen.

—Y cómo la oposición ha venido de derrota en derrota electoral…

—Un desorden, que lo que ha traído es derrota tras derrota. La última lucha organizada que dimos con vocería coherente, con elección colectiva y con única hoja de ruta, fue la victoria del seis de diciembre de 2015. Desde entonces, hemos tenido un solo desorden, que a veces fue gestionado por Capriles y Guevara, y aprovechado por otras personas, pero en general ha terminado en el desastre que hoy tenemos.

Si queremos cerrar ese ciclo de derrotas, nos sale promover y estimular que estos gestos de entendimiento y liderazgo político se continúen dando, pero que estos señores entiendan que no es suficiente, porque tienen que hacer una convocatoria más amplia.

Por ejemplo,  el pretendido pero factible referéndum revocatorio contra los diputados, ¿qué hará la oposición si el Gobierno articula un revocatorio y marcha adelante con este CNE?, ¿vamos a decir que no votamos, y le entregamos en bandeja de plata al oficialismo?, esas cosas hay que definirlas (…) por eso es  importante que la convocatoria a la sociedad civil sea atendida por un liderazgo que sea autónomo.

—¿Para qué escenario debe prepararse la oposición, está en agenda la  nueva Constitución y hasta un posible revocatorio a la AN?

—La pregunta sería cómo debe prepararse la sociedad democrática, porque si se prepara la oposición, entonces tenemos que la oposición política partidista es un pedazo de la democracia que no alcanza para eso.

Tenemos que preparamos estando totalmente de acuerdo en lo que vamos a hacer para dar la pelea. En un escenario para un referéndum aprobatorio para la Constitución, lo primero que hay que pelear es que las condiciones de ese revocatorio sean similares a las de referéndum aprobatorio que dio lugar a la Constitución de 1999, es decir que no nos claven un referéndum censitario.

Ante cualquier escenario tiene que haber un liderazgo social autónomo que sea capaz de mantener en el carril a un dirigencia política que tiene 20 años no dando la talla sobretodo en los momentos críticos.

—¿La campaña internacional que ha hecho la oposición ha funcionado?

— Aquí hubo una conducta brutalmente irresponsable de un sector de la oposición diciéndole a los venezolanos que la solución iba a venir de la presión internacional, eso es  mentira, nosotros podemos tener todo el apoyo del mundo, pero si aquí no hay un dispositivo de fuerza interna que sea capaz de capitalizar ese apoyo y de compatibilizar por lo que hagamos los venezolanos, eso se pierde sin una coherencia interna y sin una sola vocería hacia al mundo.

Y se pierde mucho más rápido si tenemos a un conjunto muy calificado de dirigentes de la oposición en el exilio, y resulta que cada uno habla como que si fuera el canciller de la oposición, muy a menudo en abierta contradicción con lo que dicen integrantes del propio partido; es muy dramática la diferencia entre lo que dice Julio Borges y lo que dice Henrique Capriles en Venezuela.

—¿Si la oposición está mal, cómo ve al Gobierno?

—Tenemos un Gobierno incapaz e ineficiente, que no tiene la estatura necesaria para darle respuesta a la crisis que el mismo creó, carcomido por la corrupción, tenemos al Gobierno en esa condición terrible, pero que no tiene un competidor serio que le esté disputando el poder. Para ellos gobernar no es serle útil al país, es utilizar el poder para sus propios beneficios, y seguirán estando hasta tanto no tengamos nosotros un actor social y político que sea capaz de disputarle una hegemonía.

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