Ese Aquiles de las cosas sencillas Por: Laura Antillano

domingo, 29 de julio de 2018 12:58 pm

El ser humano que Aquiles Nazoa era, emanaba de por sí un “estado de cosas” con su sola presencia henchida de entusiasmo, digno de los grandes artistas en los que obra y vida son un mismo río. Evocar su obra es un acto que nos llena de goce, puesto que nuestro afecto y admiración por el escritor nos hace colocarlo en el pedestal que le corresponde, el del intelectual que mejor ha interpretado la esencia del pueblo venezolano.

La Feria del Libro de la Alcaldía de Caracas le hace honor e insiste en su condición no solo de poeta sino también de cronista de la ciudad, porque en buena medida todo lo que escribía de algún modo se relacionaba con su espacio.

Aquiles Nazoa destinó buena parte de su escritura a deleitarnos en la comprobación de su fino sentido del humor expresado con  sutil ironía.

Al lado de Jacobo Pimentel y Leoncio Martínez, es considerado de los mejores humoristas de altura que ha dado el país, dado que se destaca no sólo por su ingenio y talento sino también por su identificación con la esencia espiritual de Venezuela. En este momento de las particulares circunstancias que vivimos en este día a día, con seguridad tendría mucho que decir.

Como lo hizo en varios periódicos humorísticos de notable importancia como: Fantoches, El Morrocoy Azul, La Pava Macha, Dominguito, Una Señora en Apuros y El Fósforo, maestro de la crónica satírica que reseñaba asuntos circunstanciales de actualidad.

¡Cómo expresaría Aquiles el aumento de los precios de cada día, y a veces hasta de la mañana a la tarde o de una hora a otra!

¿Con cuál  imagen compararía a los camiones atestados de gente de pie, bajo el inclemente sol, a falta de autobuses o transportes más acordes con los pasajeros?

Indudablemente se identificaría con la queja cotidiana  ante los conflictos por la falta del agua o la inconstancia igualmente de la luz eléctrica. Encontraría el modo de expresarlo con anécdotas cargada de detalles humorísticos cercanísimos, que nos recordarían esa parte dulce y agría del carácter del venezolano, tan en disposición al expresar su sentir y su mirada sobre el entorno, siempre elevando el chiste, para sostener el tiempo de la  vida, como quien anota un gol, o carrera, en medio de la borrasca más inclemente.

Pues de Aquiles Nazoa y su circunstancias se habla en esta feria, y de muchas cosas más, como del libro de Lorena Almarza  dedicado a unas cuantas de las muchas heroínas que por estas tierras han sembrado sus gestos, y no solo desde el punto de vista de la historia. Y a revisar el programa del final.

Así que esperamos que la disfruten. Como siempre, en la Plaza de Los Caobos, tan caraqueña y tan nuestra, como los museos que la ocupan, y la algarabía de voces emitidas por gente de todos los tamaños, que curiosean, revisan, escuchan y se pronuncian en este fin de semana, despidiendo julio.

Laura Antillano

@LauraAntillano

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