La duda metódica Por: Gloria Cuenca

domingo, 29 de julio de 2018 12:47 pm

René Descartes, el  pensador, desconocido para quienes nos desgobiernan, dijo  frases, además de su prolífica producción filosófica, que marcan la historia del pensamiento. Son 12 las más famosas, no hay espacio para filosofar. Recurro a una de las más trascendentales por lo reconocidas. Sirven para comprender algo de  lo que nos ocurre. La más conocida es: “Pienso y dudo, luego existo” ¡Qué diferente sería nuestra vida si estuviésemos acostumbrados a pensar, para luego dudar! Y actuar en consecuencia.

Contradictorios lectores, esto fue dicho en el siglo XVII por el inmortal filósofo. Con  alegría recuerdo las clases de filosofía en el Liceo Andrés Bello de Caracas, entre 1957 y 58. Las estupendas lecciones de los profesores. Nos hacían pensar. Era muy interesante cuando con emoción nos enseñaban y transmitían el conocimiento y la trascendencia de la frase. Para remate y complemento de esto, mi padre insistía: “Piensa, piensa, no actues sin pensar”. Lo tengo grabado en la mente y el corazón. Agradezco ser capaz de razonar  y ver con frialdad los sufrimientos y pesares que he tenido en la vida. Suficientes, por cierto. Sin ignorar los sentimientos – la cuestión es saberlos expresar en el momento necesario- importante, someter todo lo que  incluye al pensamiento y la duda metódica, para posteriormente articular el argumento. Fundamental  actuar con racionalidad, prioritaria en estos tiempos. He señalado que la política tendría que ser -también- un área pedagógica en diferentes ámbitos. Al menos en dos resulta evidente: lo relativo a la ciudadanía, tema principal; seguido de la ética para complementar la acción política, tal como  decía Aristóteles. Por ello, si no revisamos analíticamente la realidad, no entendemos: ¿Cómo llegamos hasta aquí? No podremos comprender qué debemos hacer para salir del desastre. Por supuesto, no me refiero solo a la parte política, sino a lo espiritual-existencial. Si bien Descartes era un irreverente y dudoso creyente en Dios, el ultra racionalismo se peleaba con la fe. Su mandato, “piensa y duda para saber que existes”,  convendría mucho a los “ingenuos y caribes” venezolanos. Dejarse embaucar, como tontos, por un encantador de serpientes, creer que se puede vivir sin trabajar -a pesar de que hay quien lo logra- creer que “sólo el caribe es hombre”, no es saludable, ni conveniente, ni adulto y mucho menos adecuado. ¡A pensar y dudar, pues!

Gloria Cuenca

@EditorialGloria

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