¿Paisajizando la crisis? Por: César García

martes, 30 de octubre de 2018 05:30 pm

Un paisaje existe de manera artística, geográfica o cultural y cuenta con dos elementos precisos: de un lado, un área o terreno para ser observado y del otro un sujeto en calidad de observador. Si planteamos la actual situación como el paisaje a ser observado, de seguro, múltiples serán las opiniones, criterios y percepciones. Esto no resulta extraño pues cada observador interviene sobre la realidad partiendo de su experiencia subjetiva la cual puede ser modelada y moldeada. Por tal razón, ante un mismo paisaje [como la realidad nacional] ningún observador tiene la misma experiencia u opinión aunque técnicamente observen y habiten el mismo paisaje.

Si hablamos de inflación, inseguridad, escasez de alimentos y medicinas, insuficiencia de transporte público, de calles sucias, de un sistema eléctrico cada vez más inestable. Si hablamos de miedo, incertidumbre o desesperanza. Si hablamos de ineficacia o incapacidad en los tres ejes del Poder Público [municipal, estadal, nacional]. Si hablamos de esto y más, de seguro que múltiples y variadas serán las opiniones; en especial, si consideramos la polarización política del país. Sin embargo, inevitablemente existe un hecho que resulta recurrente para los afectos al gobierno, los desafectos a éste y para aquellos que no militan en ningún lugar y es que la severidad de la crisis se torna más agónica cada día. Aquí ineluctablemente hay un punto convergencia.

El punto de crítica reflexiva, no es propiciar y mucho menos alentar el desencuentro que hasta ahora vivimos como venezolanos desencuentro que beneficia a unos pocos. El punto de crítica reflexiva, no es propiciar una actitud guerrerista que cual combustible incite acciones beligerantes las cuales luego tendríamos que llorar amargamente. El punto de crítica reflexiva, descansa en una interrogante: ¿Estamos paisajizando la crisis?

¿Nos acostumbramos a ver como algo común y hasta necesario en nuestro paisaje las colas, la desidia, la trampa, el engaño, la viveza, la estafa? ¿Integramos a nuestro paisaje el maltrato de los funcionarios públicos, la ineficacia de los sistemas de atención? ¿Nos acostumbramos a solo bajar la cabeza y caminar por caminar o aún hallamos razones para despertar cada día? ¿Se hizo normal en nuestro paisaje llamar a lo malo bueno o por el contrario creemos aun en la validez y la importancia de los valores éticos y morales para construir una nación? Paisajizar la crisis es para cualquier observador nacional como tener ojos y no ver tener oídos y no oír. Por eso, jugar el juego de la indolencia y la indiferencia es otra forma de paisajizar la crisis.

Hoy más que nunca necesitamos ser asertivos y sobre todo solidarios porque la única manera de vencer y salir adelante es tendiéndonos las manos unos a otros.

“[…] existe una delicada situación en todos los estratos sociales, agravada por innumerables circunstancias que han degenerado en la mayor de las crisis por la que pudiera verse afectada nación alguna: la crisis humanitaria. Así las cosas, hay quienes dicen, y no les faltan razones para afirmarlo, que la actual es la peor época en la historia de nuestro país, pues sin estar en guerra nos encontramos incluso peor que si estuviéramos en una guerra.”

(Mario Briceño Iragorry. Ensayo: Mensaje sin destino 1950)

 

CesarG.opinion@gmail.com

Sobre Pedro Poller