Venezuela, el nuevo orden económico nacional debe nacer “Fabricar medios de producción” y el contexto internacional Por: Carlos Ellis

jueves, 29 de noviembre de 2018 10:14 am

Si prestamos atención a la dinámica global con sus perturbaciones, sus tendencias y riesgos en las relaciones sociales, políticas y económicas, logramos una aproximación de como repercute esto en la dinámica interna venezolana: Lo social, el pueblo, su resistencia, su capacidad para el emprendimiento, para la invención artesanal y para la invención industrial, entiéndase su capacidad para el dominio de los medios de producción y para la fabricación de los medios de producción, es decir, su capacidad técnica que le permita fabricar un tornillo que coadyuve a la sustitución de importaciones que incidan en el funcionamiento de la fabricación de esos medios de producción y en el manejo de ellos. Esto significa que estamos obligados en el proceso revolucionario que nos compromete a dar un cambio en la reconfiguración de los esquemas repetidos en el pasado, responsable de la situación en la que estamos imbuidos; y     las apremiantes estrategias para la avanzada, para ese salto exponencial a la siguiente fase de la revolución. Una revolución energética; petrolera, gasífera, orimulsión, siderúrgica, minera; nuestra revolución industrial pendiente.

Venezuela en el contexto internacional.

Es el Sistema Internacional y su marco legal quien regula el comportamiento de cada actor; a este concepto se apega Venezuela como garante de la paz sin dejar de ser protagonista del evidente quebrantamiento de esta necesaria referencia de carácter interdisciplinario para el campo de la investigacion y de las ciencias sociales, políticas y económicas. En este campo, el realismo, el poder y su ejercicio, son la conflictividad; este es el escenario actual; y bajo este enfoque debemos participar en un proceso de reconfiguración de un nuevo orden económico internacional; en lo nacional es muy bueno citar que desde la constituyente de 1999 hasta nuestros días hemos tenido que resistir con la firmeza de una revolución,  los embates de los agentes internos y externos de un orden económico unipolar a derrumbar, así se expreso;  consecuencia de estos embates enfrentamos un golpe de Estado y una sucesión de golpes de Estado, el paro petrolero tuvo como objetivo la paralización total de la industria apuntando al decrecimiento de la producción, que si la contabilizamos en perdida de términos dinerarios pasa de los 50.000 millones de dólares, esto no podemos olvidarlo y si a ello le agregamos que el principal objetivo en cubierto, como hoy,  provocar e inducir la fuga de una gran cantidad de profesionales a los fines de crear una desprotección de la industria, el asunto es que no se han podido consumar en todas sus partes por la firmeza de sus trabajadores y por ser un país comprometido en la unidad fundamental de países exportadores de petróleo:  La OPEP, el principal sindicato de naciones que se enfrenta a los factores que se acostumbraron a vivir con un petróleo a precios muy bajos con el que 100 años han potenciado sus industrias. Pues bien, debe avanzar la configuración  de un  nuevo orden económico nacional para participar en la órbita internacional, donde lo geopolítico y lo geoeconómico son piélago para que naveguemos con  importantes factores de participación y medición: El recurso humano en la corporación petrolera, es uno de ellos, otro,  es  la población como tejido de la sociedad, la suprema permanencia en el mercado es un determinante, la cuota: a mayor cuota, mayor participación, su renta y la dependencia tecnológica es otro determinante; esta breve configuración nos muestra el nivel de nuestras potencialidades que nos indica cómo debemos salir de la calamidad en que hemos estados sumidos por las políticas del pasado. De tal forma, esta disposición debe ser el faro que alumbre a la Carta Magna que nos hemos dado.

Con relación a los temores, son difuminados al saber que Venezuela en su actividad geopolítica, se suma a corrientes importantes que pugnan la transferencia del poder hegemónico económico, político y militar de los países que se encuentran en el Atlántico Norte a los del Asia Pacifico, generando esto una gran perturbación en la dinámica internacional.

Una dinámica en la que ha estado comprometida la revolución chavista y bolivariana solidificándose con la políticas de alianzas de un nuevo sistema planetario en el orden económico , político y social al cual pertenecemos:  Rusia, China, India, Irán, Turquía, Azerbaiyán y Kazajistán entre otros, así como el conglomerado de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) la cual garantizan el firme respaldo con políticas unísonas en beneficio de  cada uno de sus miembros y para la permanencia del importante cartel energético y de fluidez de capitales en el sistema geoeconómico mundial. A pesar de las dificultades en la producción actual de sus integrantes esto no ha sido óbice para actuar solidariamente con toda la fuerza que representa dicha organización en el respaldo irrestricto de todos sus miembros: Arabia Saudí, Irán, Qatar, Irak, Kuwait, Libia, Angola, Argelia, Nigeria, El Congo, Indonesia y Ecuador (con su nueva tendencia política), así como los países productores no OPEP.

Sumado a este gran potencial internacional, Venezuela se encuentra en el contexto de la Organización Naciones Unidas, la cual coarta operaciones meramente políticas por parte de naciones que consideran a Venezuela un obstáculo ideológico enfrentado al sistema capitalista y que al final de sus procesos históricos se unirán sus pueblos a las corrientes de cambio. Llevamos actualmente la presidencia del “Movimiento de Países no Lineados” (NOAL) 120 naciones que buscan recobrar vigor ante los países desarrollados, países en la misma línea de combate que han sido sentenciados a no transformar sus recursos primarios en avances y desarrollos para sus pueblos, pero si a la gestación de los que hoy dominan.

Se han articulado relaciones directas con países del África en el proyecto de “Cooperación Sur – Sur” y la “Unión Africana” ambos interesados en unir economías bajo el mismo esquema de supervivencia ante el sistema depredador económico mundial. En este sentido la política exterior venezolana fundamentada en el ámbito político y dinamizada en el campo energético a dado frutos que permiten mitigar posibles afectaciones a la Paz y Seguridad de la Nación, aunque sumergida en la dependencia tecnológica abre una ventana a nuevos y obligatorios esquemas, que solo deben ir direccionados a la fabricación de medios de producción.

Hoy, la Republica Bolivariana de Venezuela debe dar uso al petróleo como instrumento geoestratégico y diplomático, ha articulado unas alianzas para formar parte de un nuevo sistema político planetario en el que participamos   con naciones afines a nuestros intereses políticos y económicos con lo cual va despojándose de su pasado contrario a los intereses de la nación.  En consecuencia los venezolanos vamos a entrar con firmeza y con seguridad sostenida en la constante lucha del pueblo, junto a las Fuerzas Armadas, Asamblea Nacional  Constituyente, Tribunal Supremo de Justicia y las nuevas fuerzas económicas en crecimiento que van regenerando el tejido socioeconómico de la nación

Debemos desarrollar desde la industria petrolera e impulsar a todos los demás factores que generan riqueza y producción, articularlos aguas abajo e integrarlo al nuevo orden político nacional para el mundo. Participación de una nación que empieza y  genera sus propios factores de producción, es lo que se debe perseguir, en consecuencia el 10 de enero el Presidente Maduro dirá al mundo, cual es el nuevo esquema de gobierno que moverá la rueda del desarrollo para una nueva sociedad que genere el tejido económico para el país. Esto debe iniciar en la industria petrolera, parar la caída de la producción, aplicar una política de austeridad, de reconocimiento, de cambio de paradigma, para salir adelante.

Finalmente: Toda Venezuela abocada a la fabricación de medios de producción, esta es la finalidad desde 1999 hasta el ejercicio de nuestros tiempos, nos hemos destacado a resistir el daño que se le ha generado al país.  Ahora sí.

“Debimos administrar la abundancia con criterio de escasez, ahora desde la escasez debemos generar la abundancia”

MSc. Carlos Ellis

Analista Internacional

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