Libérate de la necesidad de complacer a los demás

lunes, 7 de enero de 2019 02:14 pm

¿Eres una de esas personas a las que todo el mundo acude en busca de ayuda? ¿Dices que sí con una sonrisa cuando en realidad desearías decir que no? ¿Te sientes desbordado por las demandas ajenas? ¿Te disculpas por cosas de las que no eres responsable?¿Estás siempre disponible, aunque no tengas la energía y el tiempo necesarios? ¿Te apuntas a actividades que no te apetecen porque crees que es lo que la gente espera que hagas? Complacer a los demás es una parte valiosa de la vida, y la mayoría de las tradiciones espirituales nos enseñan la importancia de cuidar y a amar al prójimo.

Sin embargo, cuando lo hacemos buscando aprobación o por miedo a no ser amados, o incluso a ser abandonados, este comportamiento se convierte en un ciclo enfermizo que nos desconecta de la vida y de nosotros mismos.

Dicho ciclo se compone de un sentimiento profundo de no ser merecedores de amor, de intentos constantes por ser o hacer lo que creemos que otros desean de nosotros, de una gran preocupación por estar a la altura de esas supuestas expectativas y de la renuncia al propio bienestar para encajar con los demás.

Las personas que viven para complacer a los otros dejan de lado su propia personalidad para acabar por convertirse en personajes, pues se pasan el día haciendo cosas que no desean hasta acabar por perder por completo el contacto con su identidad y sus verdaderos deseos.

Según la psicoterapeuta norteamericana Micki Fine, entre las situaciones que predisponen a una vida de búsqueda de aprobación ajena se encuentran ciertas vivencias relacionadas con la infancia, como por ejemplo:

1. Recibir amor condicional

Esto es, cuando las personas de referencia de un niño le dan amor en función de si este cumple ciertas expectativas, y le privan de él cuando no está a la altura de ciertas normas. De ese modo los niños aprenden que no son aceptados. Cuando se equivocan, se les trata con desdén y con críticas o se les ignora, las personas aprenden que algo falla en ellos.

2. No ser valorados por lo que somos

En este caso los padres ven en su hijo una prolongación de ellos mismos e intentan moldearlo imponiéndole sus propios deseos, sin respetar la personalidad y los deseos genuinos del niño, por lo que este llega a la conclusión de que su persona no importa.

3. No tener voz ni voto

En este caso, los adultos de referencia siempre toman las decisiones por el niño. Si a los niños no se les anima a explorar y aprender de su propia experiencia o si sus pensamientos, opiniones o deseos no se valoran no aprenderán a encontrar su propio lugar en el mundo, y en vez de eso buscarán siempre que alguien les oriente desde fuera para saber qué hacer en todo momento.

4. Malos tratos y negligencia

La conducta de complacencia ajena probablemente será más acusada entre quienes sufrieron negligencia o abusos, puesto que los niños maltratados suelen estar dispuestos a hacer lo que sea para seguir congraciados con el maltratador y evitar más malos tratos. Así, interiorizan que el mundo funciona de esta manera.

Fuente: La Vanguardia

Sobre monsconcutua

[fbcomments]