Foto: Alberto Torres

Werner Corrales: Hay que quitar la cara de demonio a la negociación

domingo, 9 de junio de 2019 11:10 am

El experto en negociación y consultor internacional en temas de desarrollo y superación de la pobreza, Werner Corrales, intenta dar luces a una buena parte de la población opuesta al gobernante Nicolás Maduro y sus políticas, desencantada porque a principios de año creyó que la especie de mantra: cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres planteado por Juan Guaidó se haría realidad de un momento a otro.

Y no sólo desencantada sino además sorprendida por un intento de diálogo en la capital noruega, Oslo, que al parecer pocos esperaban y querían. Trás un análisis en el que denota paciencia y trata de ser optimista, el exembajador ante la Organización de Naciones Unidas (ONU) pide no satanizar un proceso de negociación que cree firmemente terminará imponiéndose para lograr un cambio político en el país.

Dijo hace poco que la comunidad internacional puede estarse fatigando por la falta de soluciones a la crisis venezolana, ¿terminará retirándose ?
Si el mundo le da una mirada a lo que pasó en Siria, allí hubo una preocupación muy activa de la comunidad internacional por bastante tiempo y debido a que no se llegó a tener estrategias claras de los mismos actores sirios y de otros del medio oriente que llevasen a resultados, se fue retirando, como diciendo bueno si quieren matarse háganlo entre ustedes y finalmente lo que ha quedado son los EEUU por una parte y Rusia por otra, así como está sucediendo en Crimea y pareciera que es lo que puede ocurrir en Venezuela.

Lo que pasó el 30 de abril me da la impresión que marcó un antes y un después para la comunidad internacional. El 30/04 fue leído, según conversaciones que tuve con embajadores y personal de las cancillerías, como que se abortó una posible solución que estaba en marcha con factores militares, por exagerada necesidad de protagonismo y por una urgencia poco explicable, se dijo que el motivo fue que Leopoldo López sería devuelto a la cárcel de Ramo Verde. Cuando distintos países apadrinan las soluciones, esperan que estas sean racionales, no desesperadas y eso fue lo que se vio ese día.

¿Qué implicaba esa negociación?
Que los militares salieran del régimen de Nicolás Maduro y se entrase en un gobierno de transición en el que se compartía el poder entre la FANB y los grupos democráticos.

¿Cómo puede la oposición aglutinada en torno a Guaidó evitar esa fatiga?
Se debe tener clara la situación que se está viviendo y cuáles son los objetivos que se persiguen. Si se parte de un diagnóstico errado, todo lo que uno se plantee será errado. Si el objetivo es cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres, hay que identificar quién ejerce el poder realmente. En la oposición se planteó lo de que tenemos que ofrecerles a los militares incentivos para que le quiten el apoyo al régimen, lo cual fue errado porque los militares no son el apoyo al régimen, los militares son el régimen. Cuando comenzaron las negociaciones directas con los militares fue celebrado, pero había que hacerlo callados, no lanzando mensajes a cada momento por todos los medios.

Identificado quién tiene el poder se negocia una transición en la que participa junto con factores democráticos, allí la cosa cambiaba.

Por otro lado, cada actor tiene que construir alianzas y cultivar a sus aliados y además empeñarse en construir capacidades propias y destruir las alianzas del otro actor con el que se negocia y debilitar sus capacidades. Lo que ha sucedido en los últimos cuatro meses desde el punto de vista de la construcción de capacidades fue muy positivo porque Guaidó logró desarrollar un reconocimiento en el público enorme, a pesar de algunos errores cometidos la gente lo sigue apoyando y también fue muy positivo que él se dedicara a ir por todo el país para aumentar esa capacidad que no tenía la oposición antes del 10 de enero.

¿Cuando dice que la estrategia de la oposición no ha rendido los frutos esperados, quiere decir que la estrategia del Gobierno ha sido exitosa?
No es tan sencillo como eso. La oposición ha creado capacidades y lo ha hecho bien, pero en lo de crear alianzas, cuando se abortó la negociación con los militares el 30/04 se ha podido decir, mira sí, teníamos una cosa en marcha y no funcionó, pero el error fue decir con quién se estaba negociando, se expusieron a la retaliación del régimen a varios altos funcionarios que eran aliados. López no tuvo que haberse puesto a decir todo lo que dijo, debió irse callado a una embajada, porque entonces rompió la posibilidad de retomar el contacto con esos actores.

No era lo ideal, pero si se rompió la negociación con los militares y se retomó con Maduro, había que cuidar a los aliados, EEUU, el Grupo de Lima, y dentro de este Colombia, el presidente Iván Duque se enteró de la negociación en Oslo por los periódicos y eso es un error gravísimo, es descuidar a un aliado fundamental. Duque ha arriesgado su propio capital político en Colombia por apoyar a Venezuela.

Luego, ¿por qué el liderazgo tiene que esconder que va a una negociación? Debe responder a las necesidades de la gente, pero un líder conduce no es conducido. Un error que se debe corregir es permitir que la población se polarice en contra de la negociación que es un mecanismo fundamental, si todas las opciones estaban sobre la mesa, la negociación debe ser una y decirlo claramente. Si había que entrar en una negociación con Maduro luego de intentarlo con la FANB, eso debió habérsele planteado a la gente y a los aliados se les debió haber avisado porque sí.

¿No esperaba entonces ningún resultado en Oslo?
No es eso, pero estuvo mal haber sorprendido a toda la población con que estaban en Oslo, fue un error porque se contribuyó con la polarización contra la negociación. Dentro de la estrategia, a cada instante uno tiene que decir en qué circunstancia se encuentra, no importa lo que pasó ayer, hay que hacer lo mejor hoy para llegar al mañana que yo quiero. Cuando me enteré de lo de Oslo, pensé lo que hay que hacer es negarse a cambiar el mantra de Juan Guaidó: cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres, y así se hizo y fue positivo. Se planteó: en esta negociación no está en juego ni se puede decidir que se quede Maduro para unas elecciones. Lo lógico era haberlo comunicado y de aquí en lo adelante no se puede cometer la equivocación de dejar a los aliados fundamentales sin participar en negociaciones con el Gobierno.

¿Cuál es el escenario entonces ante otra negociación fallida?
Pienso que la idea de la negociación va a terminar imponiéndose porque es la idea originaria de la Unión Europea, del Grupo de Contacto y el Grupo de Lima que se está acercando a este. Por primera vez la comunidad internacional tiene una visión común de que este es un régimen tiránico y violador de derechos humanos y eso nos ha dado un apoyo que nunca habíamos tenido, no lo perdamos. Esa comunidad pareciera estar inclinándose por una negociación y creo que vamos a entrar en nuevas conversaciones.

¿Cómo poner a la gente del lado de la negociación en momentos en que clama por soluciones rápidas?
El líder debería poder decir: ojalá pudiéramos tener una solución inmediata pero la posibilidad es mínima y en particular la vía de la intervención militar es muy reducida. Debe haber una forma de comunicación que convenza a la gente y sería deseable que se le dijera que en esa negociación no se va a ceder en que se tiene que ir el régimen antes de una elección. El 23 de febrero se dijo que entraría la ayuda humanitaria sí o sí, eso fue un error porque se creó la expectativa de que el 24 de febrero se resolverían todos los problemas, eso perjudicó mucho a Guaidó. Ante la desesperación de la gente que hoy debe ser mayor porque los problemas están peor hay que ser cautos en la creación de expectativas, hay que quitarle la cara de demonio a la negociación, es decir, hay que plantear con claridad que si llego con suficiente fuerza a ella, lo más probable es que salga exitoso si se cuenta con tres factores: el apoyo de la comunidad internacional que me lo pueden quitar si me niego a ir a la negociación, de la FANB y de la calle.

¿Pero cómo se negocia con un Gobierno que no quiere ceder en nada?
Debo tener una alianza con factores de poder, el primero es la comunidad internacional y el segundo es la FANB, si los tengo a mi favor y si soy un buen negociador, tengo una gran capacidad para negociar y no tener que ceder en muchas cosas, mientras el Gobierno tendrá poca y hará lo necesario para irse y salvarse, si soy muy malo puede salir una cosa contraria. Pero creo que poco a poco esta situación se ha ido decantando y que se está aprendiendo de los errores, yo tengo confianza en que vamos a salir de esto y que será por la vía de la negociación con el objetivo del cese de la usurpación y elecciones libres.

2019-06-08

Fuente: 2001

Sobre Pedro Poller

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