Ética de intervención Por: Maryclen Stelling

domingo, 23 de junio de 2019 01:51 pm

De nuevo apostamos al éxito del diálogo y la paz a pesar de las voces agoreras que, empeñadas en mantener el conflicto, decretan un nuevo fracaso. En escritos anteriores hemos abordado el periodismo de trinchera en tanto ideal informativo para ciertos sectores; el frentismo mediático en cuanto extensión de la confrontación política; el periodismo militante, atrincherado en una plataforma político-partidista, abocado al ataque y demonización de todo aquello que se desvíe de sus marcos de referencia.

Hemos denunciado cierto periodismo leal a empresas mediáticas y a sus líneas editoriales pro conflicto, en detrimento del reencuentro y reconocimiento, del diálogo y la paz. Cual certero golpe al conflicto y a los escenarios bélicos, de las entrañas de la confrontación y la violencia emerge la necesidad de un periodismo legitimador de actitudes, comportamientos e imaginarios sociales promotores de la paz. Gradualmente se inicia un proceso político deliberativo y de debate en torno al consenso y al dialogo. Tímidamente se asoma al escenario político comunicacional el periodismo de paz. Todo ello supone un profundo cambio en la cobertura noticiosa que los medios realizan tanto del conflicto como del propio proceso de paz. Lentamente la paz comienza a posicionarse como un valor político y comunicacional.

El Periodismo de paz requiere que los medios den el salto de actores del conflicto a actores del diálogo, dado su papel fundamental en la construcción de la opinión pública, en la legitimación y posicionamiento de estrategias pro paz. Desde una perspectiva ética, el periodismo de paz implica aceptar el papel y la responsabilidad en procesos de resolución de conflictos. Se trata de una opción ética fundamentada en la apuesta a un nuevo enfoque comunicacional que promueve, revaloriza y visibiliza estrategias pacíficas tendientes a desescalar los niveles de violencia, promovidos por el periodismo de guerra.

El periodismo de paz pretende una cobertura responsable del conflicto, igualmente incidir en las actitudes de propietarios, anunciantes, profesionales y audiencias de los medios, con miras a la construcción y mantenimiento de la paz. El periodismo de paz se constituye, así, en una poderosa propuesta ética comunicacional para la transformación y el cambio social, tal como lo demanda el país.

Fuente: Ultimas Noticias

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